Para comprender hasta qué punto Tulum es un lugar romántico y propicio para los viajes en pareja, cabe evocar una antigua leyenda. Es una historia tradicional que nos comunica el sortilegio de estos lares. Se dice pues, que Gonzalo Guerrero zarpó desde Darién en 1511, en un clima favorecedor para las travesías marinas. Sin embargo, al alba del tercer día, aconteció una gran tempestad, y peces voladores llenaron la cubierta del barco de Guerrero. El funesto presagio de este fenómeno marino se cumplió finalmente: el navío de Guerrero chocó con unos arrecifes, y se hundió sin remedio. Guerrero fue llevado por las olas a la playa del lugar y luego rescatado por los nativos. Al recuperarse, Guerrero despertó el amor de la princesa maya Zazil Há, lo que derivó en el casamiento de la pareja. Este fue el origen de la pob